Una iniciativa legislativa denominada “¡Con las infancias no!” busca endurecer las sanciones contra quienes cometan delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. El proyecto establece presidio perpetuo para el delito de violación y propone exigir la castración química voluntaria como condición para que los condenados puedan acceder a determinados beneficios penitenciarios.
La propuesta fue ingresada por el diputado Héctor Ulloa (IND-PPD), junto a los parlamentarios Zandra Parisi (PDG), Jaime Mulet (FRVS), Erich Grohs (PNL) y Patricio Pinilla (DC), quienes respaldaron transversalmente la iniciativa.
Entre sus principales medidas contempla presidio perpetuo para todos los delitos de violación y presidio perpetuo calificado —la pena más alta del Código Penal— para los casos más graves de violación contra menores de 14 años.
Esta última sanción se aplicaría cuando el agresor sea reincidente, exista más de una víctima, se hayan provocado lesiones graves o el responsable sea un familiar o cuidador del niño o niña.
El proyecto también considera aumentar las penas para otros delitos sexuales contra menores de edad, incluyendo estupro, abuso sexual, explotación sexual y material de explotación sexual infantil. Además, plantea excluir estas condenas de las penas sustitutivas.
Castración química como requisito para beneficios
Uno de los aspectos más controvertidos de la propuesta es establecer la castración química voluntaria como requisito para acceder a la libertad condicional, permisos de salida e indultos particulares.
Se trata de un tratamiento farmacológico destinado a reducir la libido o bloquear la acción de la testosterona. Según la iniciativa, quienes decidan no someterse al procedimiento deberán cumplir íntegramente sus condenas, sin acceder anticipadamente a estos beneficios.
Asimismo, quienes comiencen el tratamiento y posteriormente lo abandonen perderán los beneficios asociados. La propuesta también establece que el procedimiento no permitirá rebajar las penas ni será considerado una circunstancia atenuante.
El diputado Héctor Ulloa defendió la iniciativa señalando que el debate no debe centrarse únicamente en cuánto tiempo permanece un agresor sexual en prisión, sino también en las condiciones en que regresa a la sociedad.
“Hoy sale sin ningún tratamiento. Con este proyecto, eso se termina”, sostuvo el parlamentario.
Ulloa agregó que resulta preocupante que algunos condenados por abusos sexuales contra menores hayan recibido penas de cinco o seis años, señalando que el Estado debe entregar una respuesta contundente frente a delitos que provocan consecuencias permanentes en las víctimas.
Proyecto busca reunir iniciativas que llevan décadas sin avanzar
Otro de los antecedentes que fundamentan la propuesta es un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional, solicitado por los parlamentarios, que identificó 21 proyectos de ley presentados desde 1990 para endurecer las sanciones por delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes, sin que ninguno haya sido despachado.
En ese contexto, los impulsores buscan reunir distintas propuestas legislativas en un solo cuerpo legal y solicitar que su tramitación tenga carácter urgente.
La presentación ocurre, además, en medio de la controversia generada por las rebajas de condenas concedidas a personas sentenciadas por delitos sexuales contra menores de edad, situación que ha provocado cuestionamientos al Ministerio de Justicia e investigaciones de organismos fiscalizadores.
Por su parte, el diputado Jaime Mulet respaldó la iniciativa y sostuvo que aumentar las penas e incorporar la castración química voluntaria para acceder a beneficios penitenciarios resulta necesario para fortalecer la protección de las víctimas.
La propuesta deberá iniciar su tramitación legislativa en el Congreso, por lo que sus disposiciones todavía no forman parte de la legislación vigente.